Gracias.
Gracias por cada sonrisa, por cada abrazo, por cada mirada, por cada palabra dicha en el momento oportuno, por cada vez que has hecho que me de cuenta de las cosas, por cada día que has conseguido animarme cuando más lo necesitaba, por cambiar todo tanto pero de esa manera que tanto me gusta, por hacerme crecer como persona y por ayudarme a ver lo bueno, poco o mucho, que tengo. Gracias por estar cuando te necesito y cuando no quiero ver a nadie.
Gracias por ser tú en cada momento y por no cambiar nunca.
Gracias por los segundos, minutos, horas y días que me has dado.
Podría seguir dándote razones por las que mereces un monumento, pero la mayor de ellas es el aguante que llegas a tener ignorando mis tonterías y mis cosas extrañas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario