Vale, lo acepto, soy la primera que admite que nunca lloraría en público. No quiero sacar a la luz mis lágrimas... al menos las tristes.
Si es cierto que prefiero esos momentos en los que pienso que solo mi almohada me entiende... que solo ella es capaz de aguantar mis lagrimas. No, eso no significa que me trague los sentimientos.
Puede que sea por que pienso que la preocupación de ciertas personas por mis lágrimas es falsa, que no es más que una careta que disfraza el morbo de conocer otro problema ajeno más, otro cotilleo que añadir a su lista de cosas que no les importa.
No estoy dispuesta a pensar eso... Simplemente el grupo de gente sin cartea en la que confiar, para mi, es más reducido.

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